La colaboración como motor de cambio positivo por la naturaleza en empresas de América Latina

En este segundo análisis en profundidad sobre cómo las empresas latinoamericanas están comenzando a integrar la naturaleza en sus estrategias, examinamos el papel crucial de los gobiernos y otras agencias de apoyo en la creación de planes de acción y hojas de ruta, así como la importante influencia de los consumidores y de la comunidad empresarial internacional. 

El año 2022 cerró con un hito importante: la firma del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal por 196 países, con el objetivo de detener la pérdida de biodiversidad para 2030. Desde entonces, alrededor de una cuarta parte de esos países ha logrado avances significativos en sus planes nacionales de biodiversidad, entre ellos Chile y Colombia, que junto con Malasia y Sudáfrica son de los pocos países que han implementado un Plan de Acción Empresarial sobre Biodiversidad, diseñado para movilizar al sector privado a reducir impactos y contribuir a una economía positiva para la naturaleza. 

“Con la implementación del Plan de Acción Empresarial sobre Biodiversidad de Chile, existe una creciente comprensión e interés en que la pérdida de biodiversidad y la degradación de la naturaleza representan riesgos financieros, operativos y reputacionales que pueden afectar la productividad y la viabilidad a largo plazo”, señala Alejandra Arochas, líder del proyecto del Plan de Acción Empresarial sobre Biodiversidad en la agencia de apoyo empresarial Acción Empresas. 

La creación del plan involucró a 14 empresas líderes, nueve agencias públicas, seis ministerios, miembros de universidades y más de 100 organizaciones adicionales, un nivel de cooperación que ha sido reconocido internacionalmente, incluso por el Foro Económico Mundial. 

“El gobierno chileno ha sido muy proactivo en temas de naturaleza y biodiversidad, en parte porque el país tiene una economía fuertemente basada en los recursos naturales”, afirma Juan Anzieta, gerente ambiental de la empresa global de productos forestales Arauco. 

“Han demostrado tener una agenda clara, y eso realmente ha ayudado a las empresas a desarrollar su propio pensamiento en torno a la naturaleza”. 

Y, de manera importante, añade: “las empresas que ya están actuando en favor de la naturaleza entienden lo que el gobierno intenta lograr, pueden ver lo que está sucediendo, avanzan más rápido y eso les da una ventaja competitiva”. 

La colaboración intersectorial fortalece el progreso

Constanza Torres, líder sénior para América Latina de Business for Nature, coincide en que Chile es un referente en cuanto a la colaboración entre distintos actores, desde el gobierno y la academia hasta las empresas y las ONG. 

“Esto no es fácil de lograr, pero Chile está destacando por iniciar diálogos entre diferentes partes interesadas, explorar brechas y establecer qué es lo que falta”, señala. 

“Esto es mucho mejor que cuando los gobiernos simplemente imponen medidas a las empresas, ya que eso puede generar incumplimiento y confusión, porque las empresas no han tenido tiempo de prepararse. La colaboración permite que la legislación se integre de manera más efectiva”, añade. 

“La naturaleza y la biodiversidad son esenciales para la vida y para todas las industrias, incluida la energía. Colbún depende de ecosistemas saludables para operar sus centrales eléctricas de forma segura y sostenible, por lo que proteger la naturaleza no solo es lo correcto, sino que es clave para que el negocio funcione bien y para cumplir con lo que los grupos de interés esperan de la empresa”, afirma Lorena Carvallo, subgerenta de medio ambiente de la empresa energética chilena Colbún. 

El Plan de Acción Empresarial sobre Biodiversidad de Chile incluye iniciativas de sensibilización y capacitación en todos los niveles de las empresas, desde directorios y equipos ejecutivos hasta personal técnico. 

También incorpora un componente de innovación, que promueve la investigación y la aplicación de nuevas soluciones para generar tecnologías positivas para la naturaleza y la biodiversidad. Como parte de ello, las empresas están desarrollando un catálogo de iniciativas existentes para crear una plataforma de “matchmaking” que conecte las necesidades empresariales con las soluciones disponibles. 

“Las empresas están compartiendo tecnologías, compartiendo información para ayudarse mutuamente, y existe esta sensación de que todos estamos trabajando juntos hacia un objetivo común”, agrega Carvallo. “Se puede ver el espíritu y la pasión de las personas que trabajan en ello”. 

Políticas públicas, regulación y finanzas: los gobiernos dan un paso al frente

Junto con el plan de biodiversidad, el Ministerio del Medio Ambiente de Chile también ha introducido una nueva Ley de la Naturaleza, que incluye nuevas regulaciones y estándares que regirán la actividad empresarial en los próximos años. 

Chile también ha creado un Comité Interministerial de Capital Natural para asesorar al presidente en planes de gestión del capital natural. Liderado por el Ministerio de Hacienda, incluye a los ministerios de Economía y Medio Ambiente, así como al Banco Central, reconociendo que la naturaleza y la biodiversidad sustentan el bienestar social y económico a largo plazo. 

Una tercera estructura clave es la mesa público-privada de capital natural. Lanzada en 2025, se reunirá cinco veces al año para desarrollar una guía que estandarice las evaluaciones corporativas de capital natural. 

En Colombia también existe una fuerte colaboración en torno a la naturaleza entre el sector privado y financiero, las ONG y el gobierno, explica Dora Moncada, directora del Centro Nacional de Agua y Biodiversidad de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI). 

Los legisladores están trabajando para fortalecer el marco regulatorio que orienta la relación entre los sectores productivos y la naturaleza. Esto incluye avances en la comprensión de dependencias y riesgos relacionados con los ecosistemas; la actualización del plan de compensación biótica, una política nacional que exige que los desarrollos compensen cualquier daño a la biodiversidad bajo el principio de “no pérdida neta”; y la creación de regulaciones que movilicen más financiamiento para la conservación de la biodiversidad. 

La implementación de una Hoja de Ruta de Biodiversidad y Empresa es central en el apoyo que ANDI brinda a las compañías. El proceso comienza con un diagnóstico profundo de cómo una empresa está abordando la gestión de la naturaleza, y los resultados se utilizan para desarrollar un plan de acción que ayude a las empresas a integrar progresivamente la gestión de la naturaleza en sus operaciones y a impulsar cambios estructurales que fortalezcan la sostenibilidad empresarial. 

ANDI también está ejecutando proyectos piloto para ayudar a  empresas a evaluar sus impactos, dependencias, riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza, además de ofrecer apoyo en temas como el TNFD, las soluciones basadas en la naturaleza, la bioeconomía y la gestión de datos de biodiversidad. 

“También estamos creando lineamientos que integran el cambio climático y la biodiversidad, lo cual ha sido una de las principales demandas del sector empresarial”, señala Moncada. 

Los mercados internacionales y los consumidores impulsan un mayor cambio

Para las empresas multinacionales que operan en América Latina, el progreso suele estar impulsado por sus casas matrices internacionales, que necesitan alinear todas sus operaciones a nivel global. Muchas de ellas ya cuentan con políticas avanzadas positivas para la naturaleza como parte de sus requisitos de reporte. También existe un papel importante para los compradores internacionales, afirma Arochas, ya que sus estándares de sostenibilidad y requisitos de trazabilidad pueden motivar a las empresas chilenas a adoptar prácticas más responsables en sus cadenas de suministro para seguir siendo competitivas a nivel global. 

Los mercados internacionales también están enviando señales claras a través de nuevas regulaciones, como el EUDR, y nuevos requisitos de debida diligencia para cadenas de suministro libres de deforestación en productos como cacao, aceite de palma y soya. Más de 40 empresas participaron en las capacitaciones de ANDI sobre el cumplimiento del EUDR, y la asociación también ha desarrollado una herramienta de Hoja de Ruta de Cero Deforestación en alianza con la Asociación de la Industria Danesa. 

Existe además una creciente conciencia de los consumidores, señala Anzieta, sobre lo que compran y cómo fue producido, y las empresas deben responder a ello. 

Moncada coincide: “Los consumidores desempeñan un papel fundamental en cerrar el círculo de la sostenibilidad en las cadenas de valor, y su creciente conciencia y demanda de productos responsables está impulsando a las empresas a mantener y profundizar sus compromisos ambientales”. 

Para conocer más sobre cómo It’s Now for Nature puede ayudarte a comenzar tu estrategia de naturaleza, descarga el Manual de Estrategias de Naturaleza o explora los programas de la Aceleradora.