Cómo las empresas latinoamericanas están adoptando estrategias de naturaleza para construir resiliencia

El mundo natural desempeña un papel crucial en muchos de los sectores que dominan las economías de América Latina, desde los productos forestales y la pesca, hasta la minería y la agricultura. En el primero de dos artículos, analizamos la experiencia latinoamericana y cómo las empresas están comenzando a adoptar un enfoque que pone a la naturaleza en primer lugar. 

Colombia es reconocida como uno de los países más biodiversos del mundo, con un estimado del 10 % de las especies del planeta dentro de sus fronteras. Como resultado, afirma Dora Moncada, directora del Centro Nacional de Agua y Biodiversidad, parte de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI): “La biodiversidad constituye un motor fundamental de la economía nacional; la gente entiende que la naturaleza es esencial para la continuidad, la resiliencia y la perspectiva de largo plazo de la economía”. 

ANDI es una organización sin fines de lucro cuyo rol incluye trabajar con las empresas y alentarlas a ver la naturaleza como una oportunidad. 

“Las empresas colombianas están empezando a reconocer que integrar la naturaleza en su estrategia empresarial las hace más resilientes frente a los impactos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad”, explica Moncada. “En un país como Colombia, donde la economía es en gran medida agroindustrial, esa resiliencia se traduce en la viabilidad y sostenibilidad de los negocios, así como de sus cadenas de valor y suministro. 

“Además, trabajar con una estrategia de naturaleza crea oportunidades clave, abriendo nuevos mercados, mejorando el acceso al financiamiento y fortaleciendo la reputación corporativa ante los grupos de interés”. 

La historia es similar en Chile, señala Alejandra Arochas, líder del proyecto del Plan de Acción Empresarial para la Biodiversidad en Acción Empresas, una organización sin fines de lucro que trabaja con más de 120 empresas chilenas en temas de sostenibilidad. 

Las empresas chilenas están comenzando a actuar en materia de naturaleza y a gestionar sus impactos y dependencias de la biodiversidad, explica. Varias ya están trabajando en el desarrollo de estrategias de naturaleza como parte de las acciones propuestas en el Plan de Acción Empresarial para la Biodiversidad de Chile, que recomienda marcos como la evaluación del Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza (TNFD, por sus siglas en inglés). Otras también son conscientes de que abordar la naturaleza puede ayudarlas a adelantarse al cambio al anticipar nuevas regulaciones e influir en políticas emergentes, posicionándose para ser vistas de manera más favorable y mejor evaluadas por los inversionistas. 

“El cambio climático en Chile ya ha provocado múltiples consecuencias, lo que ha motivado a las empresas a avanzar en adaptación”, dice Arochas, y algunas también están incorporando la naturaleza en sus estrategias climáticas. 

Enfoques que ponen a la naturaleza primero en energía y silvicultura

Colbún es el segundo mayor generador de energía de Chile y produce energía a partir de una variedad de recursos renovables, desde solar y eólica hasta hidroeléctrica. “Dependemos de los sistemas naturales para producir energía, por lo que la naturaleza es esencial para nuestra viabilidad a largo plazo”, afirma Lorena Carvallo, subgerenta de medio ambiente de la empresa. 

Colbún ha desarrollado una estrategia empresarial que pone a la naturaleza y la biodiversidad en primer lugar, incluyendo un plan maestro para la construcción de nuevas instalaciones que garantiza que la empresa no impacte áreas ambientalmente sensibles. 

“Es un enfoque nature-first”, dice Carvallo. “Se trata de minimizar nuestros impactos y asegurar que los proyectos no tengan un efecto negativo sobre la biodiversidad local”. 

Así, cuando Colbún descubrió que un ave marina rara, la golondrina de mar, anidaba cerca de una nueva planta solar y de baterías que estaba desarrollando en Arica, al norte de Chile, destinó casi la mitad del sitio como área protegida para evitar perturbar al ave y su hábitat. 

Este respeto por la naturaleza también genera confianza con las comunidades locales y ayuda a obtener su aprobación para nuevas instalaciones, continúa Carvallo. “Temas como la gestión ambiental y las acciones positivas para la naturaleza son cada vez más importantes para las comunidades y las autoridades. Por eso somos transparentes respecto de los impactos que tenemos y de lo que estamos haciendo para mitigarlos y evitarlos”. 

Más allá de proyectos individuales, Colbún está institucionalizando este enfoque mediante la adopción del marco del TNFD. Al integrar estos estándares, la empresa evalúa de manera sistemática sus dependencias, riesgos y oportunidades asociados con el mundo natural. 

Arauco es una empresa global de productos forestales con sede en Chile que también reconoce su dependencia de un entorno natural saludable. “Tenemos una interacción estrecha con la naturaleza y siempre hemos entendido cuán conectados estamos”, explica el gerente ambiental, Juan Anzieta. 

La naturaleza está integrada de forma intrínseca en el modelo de negocio, señala, y desde hace más de cincuenta años la empresa cuenta con su propio centro de investigación dedicado a la naturaleza y la biodiversidad. Además de ayudar a gestionar sus impactos, el centro trabaja en temas como la salud del suelo. “Un buen suelo es crucial para la naturaleza; además, permite que nuestros árboles crezcan más fuertes, mejorando la productividad: es una relación simple pero estratégica”, afirma. 

La mayor parte de la madera de Arauco se cultiva en predios propios, todos los cuales cuentan con áreas no cultivadas destinadas a la naturaleza, con corredores naturales que conectan las plantaciones con el entorno más amplio. También se enfocan en proteger los servicios ecosistémicos que brinda la naturaleza, desde el agua limpia hasta los frutos secos, frutas y hongos que crecen en el bosque y sirven de alimento para la fauna. 

Un enfoque de paisaje es clave, dice Anzieta: “Es importante mirar más allá de las propias operaciones, porque tus acciones pueden tener impactos en un área mucho más amplia”. 

Arauco respalda esto con su Estrategia ABC Plus, que abarca agua, biodiversidad, carbono y circularidad, y que —según Anzieta— establece un vínculo claro entre la crisis climática y la pérdida de naturaleza: “Es parte de la triple crisis: contaminación, carbono y pérdida de biodiversidad”. 

Desafíos de datos y caminos a seguir

Aún existen barreras, señala Arochas, que dificultan que las empresas integren la naturaleza en sus actividades cotidianas. Esto es especialmente cierto en ámbitos como la alineación con temas materiales y el establecimiento y monitoreo de metas medibles, que se han convertido en puntos clave del apoyo que brinda Acción Empresas. 

Desde 2022, la organización ha trabajado con empresas en la iniciativa “Cinco Criterios Clave de Sostenibilidad” del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), que se está implementando como proyecto piloto en Chile. La naturaleza y la biodiversidad son uno de los criterios, y Acción Empresas ha alentado a las compañías a diagnosticar sus impactos y dependencias de la naturaleza antes de establecer metas para abordar al menos un “punto de presión”, respaldadas por un compromiso de reportar avances y hacer públicos los resultados. 

“A lo largo de este trabajo, hemos visto que muchas empresas enfrentan desafíos para evaluar sus interacciones con la naturaleza e identificar dependencias, impactos, riesgos y oportunidades”, afirma Arochas. 

Para ayudar a guiar a las empresas en el proceso de crear una estrategia corporativa de naturaleza que incorpore tendencias globales, Acción Empresas lanzó en Chile la Aceleradora It’s Now for Nature, dirigida a empresas que se encuentran en etapas iniciales del desarrollo de una estrategia de naturaleza. 

Como It’s Now for Nature informó recientemente en Pulse: “Las metodologías para identificar dependencias y oportunidades relacionadas con la naturaleza son nuevas y están en evolución. Muchas empresas tienen dificultades con la medición consistente a lo largo de cadenas complejas de suministro y distribución, la trazabilidad limitada y conjuntos de datos incompletos”. En síntesis, la falta de buenos datos sigue siendo la principal barrera para que las empresas evalúen con precisión sus impactos sobre la naturaleza y comiencen a movilizar acciones de gestión de la naturaleza. 

“Se necesitan buenos datos y una buena forma de medir”, dice Anzieta; “entonces puedes apropiarte de tu estrategia, ser transparente y divulgarla”. 

La tecnología es clave para la recopilación de datos en Arauco: satélites e imágenes, análisis ambientales y cámaras trampa ayudan a medir la biodiversidad y a crear una imagen precisa de cómo el negocio impacta el entorno. 

Gran parte de estos datos también se comparten en una plataforma pública: “cuantas más empresas colaboren, mejor será para la biodiversidad”, afirma Anzieta. 

En Colombia, ANDI ha trabajado con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y su Iniciativa de Finanzas para la Biodiversidad (BIOFIN) para identificar la información ambiental, financiera y empresarial que las compañías necesitan para calcular las métricas propuestas por el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza (TNFD). 

Este análisis, que priorizó cinco sectores según su avance en la gestión de la naturaleza —servicios eléctricos, petróleo y gas, químicos, materiales de construcción y alimentos y agricultura—, reveló que, de las 291 métricas propuestas por el TNFD, 211 pueden calcularse utilizando datos internos de las empresas, mientras que 80 requieren datos externos. 

“Lo que encontramos es que documentos existentes, mapas y requisitos de licenciamiento ambiental a menudo ya contienen información suficiente para incluirla en los reportes del TNFD”, explica Moncada. A partir de ello, se desarrolló un tablero de control para ayudar a las empresas a identificar las métricas más relevantes para su sector. 

Arochas coincide en que una estrategia de naturaleza puede dar estructura a trabajos que quizá ya se estén realizando dentro de una empresa y puede ser un mecanismo útil para orientar la información que se comunica al Directorio sobre el desempeño corporativo en biodiversidad, así como para asignar recursos y capturar múltiples oportunidades. Entre ellas se incluyen mejorar la resiliencia y sostenibilidad a largo plazo, fortalecer la reputación y el valor de marca, y acceder a nuevos financiamientos y mercados que valoran las prácticas sostenibles. 

Acción Empresas también está trabajando con las empresas para superar el desafío de los datos mediante la creación de un conjunto de evaluaciones de biodiversidad y métricas de divulgación que puedan adoptarse a nivel nacional. 

Sin embargo, añade Arochas: “La mayor barrera que enfrentamos es incorporar al sector financiero en estos temas; por eso estamos realizando talleres de sensibilización con el sector financiero para ayudarles a comprender la importancia crítica de su rol en la evaluación de proyectos y la necesidad de priorizar iniciativas medibles y positivas para la naturaleza”. 

De cara al futuro, Carvallo es optimista respecto a que el impulso en torno a la naturaleza seguirá creciendo. “A medida que las empresas se den cuenta de cuán importante es la naturaleza, cambiarán la forma en que trabajan y se comprometerán más con el cuidado de la naturaleza y la biodiversidad”, afirma. 

En la segunda parte de nuestro enfoque en América Latina, analizaremos cómo los gobiernos y otras agencias están ayudando a las empresas a integrar la naturaleza en sus estrategias.